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日志


2009/11/26

Berriaterrizando en el aire

 
 
                                                                     
 

     Llevo días sintiendo que aterrizo en el aire, me va tocando toparme con cada individuo que, de veras, de sus bocas salen balas, y di que no cuesta nada colocarle el chaleco antibalas y envolverlos, pero ejke, de toda la violencia de la que van vestidos, me hace pensar que creen y se sienten como más grandes, o qué asustarán, y como si ella, la violencia y su muestra, pues fuera lo único que nos hace asustarnos al resto… tanto qué, me lleva a pensar que seguimos siendo niños, que creemos en fantasmas por qué lo necesitamos, que los cuentos no son solo cosas que nos contaban para ir a dormir, pues ya, me lleva a pensar qué seguimos siendo niños o algo tan similar que, no sé como describirlo, pero hoy, ando dándole vueltas a las verdades y a las mentiras con las que muchas veces has de sustituirlas y que además, una mentira urdida con imaginación, dulzura e inocencia, a todo ese (iba decir atajo de gilipichis, pero no lo diré, soy muy respetuosa) grupo de forzudos, pues les desbancan, y, con tu forma de responder dulce, asustada, de llevarles la razón (aunque no la tienen), muy de actuar ante ellos en un no me mates que llevas razón, pues, se da la vuelta a la tortilla a todos estos que viven pensando que son armas de destrucción masiva, pues supongo que creen que todo lo consiguen de manera violenta...

     Y ejke demasiadas veces se dan situaciones donde, a mí al menos, me queda la sensación que aterrizamos en el aire, sí, dejándome una cara de tonta, casi de decepción que, ya no sé si este mundo es hipócrita o bien necesitamos que sea así, ejke ya creo que nos han enseñado tanto que gritar, asustar, amenazar lleva a la obediencia o a que su muestra en si, pues les hace sentirse más valerosos, con más razón, o qué simplemente ante un hecho donde te han fallado, pues la verdad desnuda no sirve, y como no les sirven te han de merendar...

     Por qué esta claro que, y casi hasta ahí llego, tal y como una frase que dijo una gran mujer, la cual ya no recuerdo su nombre: “Di la verdad y nadie te creerá” que visto el panorama, añadiría: “Da una excusa convincente y estrambótica y es más creíble que una verdad desnuda”

     Tanto es así, que ya, me queda esa amarga sensación que la verdad tiene poca cabida ante cualquier reacción y más si se avecina muy violenta, y ejke sé además, que es muy humano no creer la verdad a primera vista, pues la verdad es tan absurda, tan poquita cosa y lleva añadida, todo ese relato verídico y simple que acompaña a la verdad, qué claro, o estás con ganas de entender y aceptar la verdad, la cual para mí, es lo único que vale, pero claro, ante esta sociedad tan veloz, tan material, tan violenta, ya que muchos creen que si gritan más, pues tienen más razón, y casi me atrevo a decir que creen que, todo se consigue si vas de bravo por la vida, así ocurre que, pues demasiadas veces pasa esto y una verdad no sirve, y como no sirve pues has de inventar una excusa con el consiguiente guión Holibudiense, el cual dé como para qué justifique el que te digan una expresión que calme, les lleve a comprenderte que tú eres buena, y además, lo curioso ejke esa mentira calma y no solo eso,  casi lleva a la ternura a que exclamen “pobrecita” y un ya me contarás, y tú a decir: No se preocupe, sin más lo soluciono, que pasará un mes, pero lo admitirán, pero dí la verdad, que entonces, ni mes ni nada…

     Y ejke, a veces los sucedidos ante cualquier hecho están rodeados de verdaderas tonterías, y su verdad y el relatarlos enfadan, y ejke es tan simple y con tan poca excusa que la verdad, que claro, si la dices y la relatas tal cual, pues acabas aguantando una serie de improperios que, así ocurre, mejor tirar de imaginación y ponerle un lazo a la luna y decir: “Ejke se me escapó” pues esto van a creerlo más que si dices la verdad absoluta, y ya no sé, si ejke el comprender en un momento de enfado, está en que al tirar de imaginación, casi inocente, ante esos bravos con razonamientos tan grandes como el insulto y llamarte tonta, que llegan en aras de que te van a matar o cositas similares, todo esto, creo que se creen que, les hace acreedores que gritando e insultando, tu susto pues les lleva a pensar que vas a meterte un cohete por el mismo culo y solucionar lo que te piden a toda prisa o corre peligro tu integridad...

     Así que claro, tiras de imaginación y ella, hace que, al escuchar la excusa, todos estos bravos que se creen con cementerio aparte, pues esa excusa tan mentirosa pero, tremendamente impactante, pues conlleva el que balbucen, y todo lo que tenían previsto ante una queja, pues lleva a que se tambalee su violencia y mute, y claro, no es lo mismo decirle y explicarle que ibas en el Titanic con el papel en la mano… y claro, si el Titanic se ha hundido, no es lo mismo que decir: “Mira, se me mojó el papel”

     Yo misma, pues hasta aquí hasta lo entiendo, no es igual, vivir tu día a día y que se te moje un papel y la información se borre, a ir en el Titanic y encima pues salvarte, pues la situación del hundimiento conlleva, a que además de que te digan que has tenido suerte y qué sigues viva, ya que con esta gran mentira, tonta mentira, el dejar, a quien le tienes que urdir una solemne tontería en genero mentira, creo que, les lleva a quedarse sin respuesta en su sobrehumano creerse a mutar a simples humanos…, la cosa ejke, pues con mentiras, pues todo se hace más creíble, aunque supongo que después se les quedará la cara de idiota al saber qué el Titanic se hundió hace mucho…

     Pero, así pensando, me doy cuenta que, no importa la verdad ante un hecho, la rabia que crea el qué no te hagan caso, o que te fallen, pero que crea violencia al exigir lo que ha sucedido, y me da, que, es a la violencia a quien hay que calmar y no a lo que ha sucedido, pues además, sé que la violencia se calma con cosas que, por mucho que imaginen qué gritando, insultando y amenazando pues conseguirán ya creo que tu susto, pues claro, ante algo grande como que te has hundido en nada más y nada menos que el Titanic, quién puede tener el valor de no ser humano, dejar la violencia aparte y compadecerse por muy enfadado que se este, ¿es así no? ¿Es lo qué desbanca una mentira, un mostrarle soy pequeñita y llevo gafas lo que calma, es eso, no?

      Y ejke ocurre a diario, a todos nos enfadan cosas, y si te cuentan la realidad, pues no nos sirve, y entonces asoma todo eso que aprendimos de niños, y para reclamar, somos humanos y nos creemos grandes, sacamos las metralletas y ea,  amenazan con el hombre del saco, con el sacamuelas, como si siguiéramos siendo niños con miedo al cuarto oscuro y, la fuerza fuera la única rueda que mueve el molino de la vida. Y ante todo esto, esta claro, si les dices la verdad desnuda, pues no sirve…

      ¿Cuándo vamos a poder ser adultos y aceptaremos la verdad tal y cómo ocurre?  O ejke, estamos condenados a contar cuentos, ya que, a la verdad la consideramos en realidad poquita cosa, ¿Es así, no?

 

Imperio.

2009/11/25

Berrido fresco del día

 
                                                                    
 

    Llego de la peluquería, ¿a qué estoy monísima? Aunque con dos pelos que tiene una, poco manejo se puede hacer, pero no sé, el sentirte bien contigo misma, te quede como te quede la rala melena tiene todo un merito, al menos ese que te lleva a sonreír a pesar de todo y hoy he descubierto que, el sentirme bien, no lo hace un lucir de una u otra manera, sino con quien te tropieces...

    La verdad qué ir a la peluquería no es solo ese deporte de ponernos bien o monas y en esas de que te vistas, y tras la ducha e intentar colocar los dos pelos en cuestión, claro, que sé que hay mujeres que otra cosa no, pero mata y cabellera tienen de sobra, una en esas lides es muy resumida, pero bueno, se hace lo que se puede por qué por lo menos quede de alguna manera medianamente… es decir, que eso, quede con forma y peinado.

   Pero ejke, se charlan de tantas cosas en la peluquería, que es curioso, si algo te llevas son ánimos, ver que esto del día a día y que la vida no es fácil para nadie, que estamos llenas de miedos, sobre todo las mujeres, miedos qué aparentemente son tontos, pero yo ejke creo que, ningún miedo es tonto o, en sí, pues si tiene una base lógica dentro de la ilógica que representa un miedo, ya que, descubro que, pues todos los miedos están llenos de porqués, los cuales, si se descubren compartiendo, echándote unas risas, pues oye que, por lo menos te llevan a sentir que puedes, que vales, que no se trata solamente de hacer bien cualquier cometido que nos plantea la vida, sino de vivir, de sentirnos apoyados y casi me atrevería a decir queridos, hasta, incluso, sentir que nuestras ‘rarezas’ hacen un momento divertido con el saber que, todas las tenemos, aunque en su base sean diferentes, pero el compartirlas, hace que, ya no son sólo tus rarezas, sino que ‘tus cosillas’ pues hacen sonreír a otras mujeres notando en su expresión, un todas somos muy similares, y  con ello, darnos cuenta de que todas estamos ‘atacadas’ por las mismas dudas.

   Y sí, hay que ir arregladas, el colocarse la cabellera pues a parte de modas, me da que lleva algo más, sobre todo si consigues el compartir, ese aconsejar de mujeres que, estamos en esa tarea, arreglándonos no para lucir ante hombres, sino para lucir nosotras mismas, y ese rincón donde, todas de una u otra manera nos sentimos ‘incomprendidas y no contentas con lo que tenemos,’ pero qué a veces da por pensar que no tenemos  nada que compartir, y allí, donde vamos a una sesión de chapa y restauración, pues se descubre que sí, que todo puede ser motivo para salir de la rutina del día a día, y además, pues llevarte un buen sabor de boca. Es más, a la peluquería a la que voy, son dos chicas jóvenes, muy puestas en el terreno de peinados, pero hoy  me dieron ganas de decirles, y algún día lo haré: “deberíais cobrar más por centro recreativo y este conseguir que vengamos a casa; en este dejar en las tijeras no solo cabello, sino cosas que aturden del día a día, que en sí el pelo que nos dejáis, aunque monísimas pues salimos.”

   Así que hay algo que cada día aprendo, y sé, siempre lo sé que hay cosas más valiosas aunque la sociedad dice que, valer sólo el dinero y todo lo material, y para mí, si algo tiene valor, pues sigue siendo ese trato humano, ese que nos regalan gente que, para ganarse la vida, no solo desempeñan una función, pues van más allá, crean hogar con su forma de tratar a la gente, y, eso, para que luego digan que las maquinas son perfectas, yo al menos, no las quiero, me sigo quedando con el humano, aunque cometamos errores.

 

Imperio.

2009/11/24

Berriencajando

                                               
                                                                             
 

      Esta mañana al levantarme pensé: un día más, vuelta a la rutina y a intentar evitarla, aunque tenga que seguir un horario apretado, volveré a correr, a no parar, salvo para sentarme en el PC y berrear y suerte que puedo hacerlo...

      Intentaré, sin que sea de manera exagerada, buscar entre este día a día que se repite, algo nuevo que llevarme de esto, de un día más, para evitar que cualquier actividad se convierta en repetitiva, y sé, que para esto he de fijarme en detalles, pues ningún día se repite aunque todos tienen el mismo sabor a un igual.

      Posiblemente, si me detengo a pensar, ejke ya estoy cansada de ver como sobrevivimos, de que hay cosas que marcan este mundo donde existen muchos acontecimientos: los grandes que parecen más importantes, al menos en gran escala y de los que, si no hablo, parece que vivo alejada de la solidaridad, pero, ¿y de los acontecimientos qué nos atañen y que olvidamos o tratamos de simplemente hilvanar día tras día?

      Ejke siento que, los sucesos más pequeños y nuestros, decimos: de nuevo a tal sitio, de nuevo a cenar, hoy toca tal cita, y todo se enmarca en un repetitivo correr de los días donde olvidaré cada segundo por considerarlo de eso, de obligado cumplimento, incluso olvidaré la gran historia que vuela alrededor de mis días, todos esos acontecimientos mundiales qué cuentan que no todos los humanos tenemos la misma valía, y te hacen sentir que aún queda muchísimo para ser ciudadanos del mundo, tanto, que, me da que va ser tarea imposible.

      Y hoy, al salir a la calle, a esas tareas que has de hacer, a correr para dejar todo listo antes de ir a eso de ganarse el pan, y suerte que lo tienes aunque deje mucho que desear en las condiciones que trabajas, además que, en realidad es un sueldo, un tiempo en el que te vendes para poder vivir en esta sociedad, y qué haces por que te guste, por hacerlo bien, pero, ejke todo, incluso lo pequeño, lo importante de nuestro mundo como persona, pues cualquier actividad  ya corre enmarcada en un día tras otro, dando la sensación y realmente así lo parece, pues que es lo mismo, incluso en las calles, las mismas casas, una u otra luz dependiendo del día, dándome la sensación que el día alegra o entristece según el clima y la estación, pero que todo va más allá, qué todo se remarca en algo que no sé, pero cuanto con más gente tropiezo, más me doy cuenta de que por no vernos en nuestro propio microscopio, antes, nos fijamos en cualquier cosa grande, dejando los detalles importantes, todos esos nuestros tan importantísimos sin matizar, sin acabarlos.

      Quizás por qué es imposible no dejarse llevar por el mal sabor de boca, en esa sensación de que realmente, pues no podemos llegar a todo, ni tan siquiera a lo importante, pero claro, ¿qué es lo importante? Pues yo siempre creí que lo importante es el mundo pequeño en el que me muevo, incluso de esa gente que no conozco aunque la veo a diario, que me duele cuando la veo abstraída y como no la conozco, pues no puedo preguntarle que le ocurre, pues sé, que contando nuestras pequeñas cosas, todo alivia, y a pesar de que lo sé, y que muchos lo sabemos, pues me lleva a exclamar ese: nunca entenderé todo esto humano, pues, por qué parece que solo es necesario estar bien informado de los acontecimientos mundiales, de todo eso que hemos de levantarnos en protesta y decir No, un no muy grande, cuando hay pequeñas cosas del día a día, que siendo las que marcan el curso de nuestra propia historia, todas esas, las vamos hilvanando con el devenir de los días, para olvidarlas y enmarcarlas dentro de una cosa que llamaremos rutina…

      Quizás que quiero que mi mundo sea: Fulanito, el que me tropiezo con él en el bus, hoy esta contento, eso que me contó ayer, ya me ha dicho que lo ha solucionado, sí, con su escaso sueldo se ha podido comprar sartenes nuevas, así ya no se le pega la tortilla de patatas…

      Estas pequeñas cosas, aunque ya decimos que no, creo que son grandes acontecimientos, y qué poco nos damos cuenta la grandeza que tienen, al menos para mí, la tienen. Aunque claro, alguno en este gran mundo dividido por sectores de importancia, pues no tiene ni para hacerse la tortilla, pero es lo de siempre, ya no es quien fue primero, la gallina o el huevo, aunque el gallo a saber que hacía, ya es: donde vivo, a que mundo pertenezco, y claro si estoy en el primer mundo se supone que no tengo carencias, marcando todo lo importante en lo material, no en ese contar: Te hablo de mis sartenes, pero en realidad te estoy contando mucho más que eso… y para que sea el más que eso y que me hagan caso, tendré que decir: Me olvidé de sacar a mi hijo de la ventana, o qué me cuente: acabé dándole de hostias a mi compañera por qué no encajo mis propias carencias… y todo cosas así, posiblemente por olvidarnos de lo pequeño, pero cuando me cuente esas barbaridades que figuraran en cifras de grandes estadísticas, será entonces, en ese momento si que me daré cuenta que alguien tiene un problema o diré, que mala gente, ejke hay cada depravado, y gritaré: el gobierno ha de dar una solución,  y además, como buena ciudadana diré, no a la violencia, qué malos somos…, no al no del no...

      Qué lástima, en qué nos hemos convertido, ¿O yo estoy equivocada?

      

Imperio.

2009/11/23

Berreando charreos de los andandos

 
                                                                          
 

          Dicen que del raciocinio llega la razón, aunque no lo tengo yo tan claro, puesto qué hay cosas que marcan un antes, y, dejan todo listo para un después distinto, o más que nada que, a partir de esa razón nada vuelve a ser lo mismo.

          Me contaba una mujer poseedora de muchos años, que pensaba qué cuando se quedase sola iba ser feliz, iba tener todo aquello que nunca había tenido, “libertad”, y que ahora que lo tiene, pues se da cuenta que lo único qué espera es no despertarse y volar a la nada.

         Ella tenía 18 años recién cumplidos cuando muy orgullosa de sus triunfos daba sus primeros pasos en el mundo laboral, allí, apareció él, su él, aquel que sintió que nunca la dejó libre, pues la atrapó, mejor dicho, según ella, la rompió y se quedo con los cascos, pagó por ellos, aún conserva la moneda… ejke él, al entregarle un paquete le rompió una uña, y le dijo muy serio, “toma esta moneda, ahora vuelvo y me llevaré los cascos”. Y ejke claro, él rompió algo y como dice el dicho pues lo cumplió: “Quién rompe paga y se queda con los cascos”

         Según me contaba, durante toda su vida le quedó cierto resquemor, pues cuando se quedaba a solas con su pensamiento, ella sentía que nunca eligió si hacerse novia de su él o no, todo fue como una compra, él rompió algo y se quedo con lo roto y los cascos, su uña y ella, y no fue hasta que él cerró los ojos para siempre cuando se dio cuenta de todo, pues, es ahora cuando es consciente de que no hay moneda para pagar sus cascos y quedarse con él…

         Me contaba qué nunca se dio cuenta de su libertad, de qué tenía todo, y que ese todo era con él, a su lado, y ahora, que necesita romperse no puede pagar ninguna moneda a cambio de estar con él para siempre, se ve que 70 años juntos no son nada y claro, ejke en tan poco tiempo somos incapaces de darnos cuenta de cada detalle en el que somos poseedores de algo mucho más valioso que la propia vida...

 

Imperio     

2009/11/22

Berrereteando

                                              
                                                               
                          Video de MazingerFer, robado sin su permiso, así que posiblemente tendré que quitarlo, pero mientras se entera, disfrutarlo
        
Berrereteando
 

    Hacía mucho tiempo que no me sentía así, ante un folio en blanco, con sensaciones grises salpicadas de mosquitos, de helechos que guardan glaciares bajo sus hojas de rejilla, de nudos que desatan nudillos y lenguas entrelazadas, de vida, llena de vida, sí, al fin y al cabo, de vida.

    También es cierto que llevaba mucho tiempo, con eso, con tiempo, sin dormir, sin sueños, y ahora, al emprender esa tarea que da el soñar, me encuentro siendo la misma, salvo sin tiempo, y a pesar de que el tiempo nunca se pierde, aunque no hagamos nada o aprovechemos cada paso que marca ese trajinero silbar de ya números digitales, me doy, de alguna manera, cuenta de que el tiempo no hace distinciones, pero, sí congela ese como somos a pesar del tiempo.

     Es como si ese lema qué me regalaron y tanto me gusta: “Sí eres así… para qué cambiar…” qué trasformé en: Si soy así… pa que cambiar… hoy me doy cuenta que inevitablemente, en ciertas cosas, nunca cambiamos, pero en otras, van a una marcha tan rápida qué cambia y vuelve a ser lo mismo, reafirmando aquello de qué efectivamente ya eres así, por lo tanto, para qué molestarte.

     Pero los miedos, que todos pensamos perdidos en algún momento, aunque otros los guardan como tesoro y se regodean en ellos y no están desde hace mucho tiempo en su cofre de diamante pulido, lo vivido, al menos a mí, me hace darme cuenta que ya no queda miedo, solo quedan ganas de tenerlos, de asustarte para temblar como una hoja, por el mero gusto de estar confundida, de no saber, por qué el saber, la mayoría de las veces duele,  y duele, sobre todo al notar que todo se funde en una aleación extraña, con hilos que cosen agujas y enhebran gusanos de seda, quizás, para que me de cuenta que la vida sigue su curso y cambio con ella, o, casi mejor dicho, muestro con ella, pero en el fondo sigo siendo la misma niña que se pregunta lo mismo…

    Me pregunto, si alguna vez hallaré una respuesta convincente, que me refleje, me vea a mi misma, colgada allá en el gesto de alguien, para reconocerme, para sentirme igual, para sentir que todo esto tiene la corazonada qué cualquier día, allí, donde tenga que ser, durante un solo segundo diré: soy, qué más da qué, si además es algo que practico anárquicamente…. Y ejke, todo me choca pues, de alguna manera vuelve siempre a ser viejo lo nuevo,  gastado lo sin usar… por qué es curioso, confundimos tanto ser feliz con vivir tranquilos, amar con interés, sensaciones con sentimientos, pero, si hasta los que hablaron de libertad tenían esclavos, si solo somos capaces de lanzar teorías… y la practica es infinitamente más enriquecedora, por qué allí te enfrentas, allí apareces siendo realmente tú. Y me planteo, qué ocurre cuando ya nada importa y sólo acoges el ábaco para contar una dos y tres volver a empezar una y otra vez…

    Necesitaba berrear, ser voz de tantas cosas vividas nuevas en estos días, donde he visto rendirse sin haber empezado, tirar por la borda lo valioso para quedarse con la quincalla, romper un papel nuevo para tener algo que llevar a reciclar, ponerse un anillo para justificar la edad de un árbol, así como he visto, soñar con un beso mientras otro beso esperaba a ser degustado, y es, o al menos me hace sentir, que la búsqueda de ser buenos tuviera tanto de malo,  que es como si todo esto tuviera valor, algún valor por qué alguien dijo que lo tenía, y no lo tiene, pues quizás el gran valor, es simplemente que nada lo tiene…

    Yo qué sé, posiblemente necesite unas gafas para no ver a los costados, para marcar una nueva franja horaria y allí, dar paso a algo que pocas veces escucho preguntarse, ya que el corazón, se escapa del mismo pecho para irse paseando por latidos rutinarios, y allí, a saber donde conseguirá pararse, y sobre todo, para qué lo va hacer, para que molestarse en mirar, si todos los caminos se siguen por las mismas sendas marcadas… sin embargo, siempre pensamos que somos los únicos caminantes.

    Menos mal que él otro día vi al amor limpiando parabrisas y vendiendo pañuelos de papel en un semáforo… me paré, y le vendí, y di las gracias, pero es curioso, me falto nada para preguntarle al paquete de pañuelos si eran reciclados, pero los vi tan blancos que, no tuve duda, por primera vez un blanco impoluto no era tan inmaculado, posiblemente como nada en la vida... quién sabe

 

Imperio.

2009/11/8

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CERRADO POR UN TIEMPO